11 de mayo día 23
Datàfono incluido en la iglesia para que no haya excusa que no llevas dinero suelto. Además se puede pagar con yenes, libras, dólares o euros.
Hoy fue un día de espera.
Espera para tomar un vermut.
Espera para ir a uno de los mejores restaurantes de Vitoria.
Espera para ver el clásico.
Ayer ya paseamos casi toda la ciudad y con la tranquilidad que da saber que casi teníamos el trabajo hecho, nos hemos dado al paseo matutino sin ansias y dejándonos llevar por el solecito incierto que ahora brillo y ahora me escondo.
Eran las 11 am y las calles del centro estaban desiertas, lo que nos ha permitido creernos amos y señores de la villa.
Fachadas, murallas, puertas de la muralla, iglesias……..
Para cuando somos conscientes la ciudad se ha llenado, los bares estaban a reventar y la vida comenzaba de nuevo.

Escapamos hacia la parte nueva, con jardines y una catedral que se inauguró en 1964.
Enorme de estilo neogótico, una preciosidad de construcción
diáfana y además con misa en transcurso incluida.
Intentamos en 5 lugares diferentes sentarnos y tomar un
vermut sobre las 13:00. Imposible, llenos, sin mesas disponibles, barras
abarrotadas. Por fin en el bar de al lado del restaurante una mesa con taburetes
en plan perico.
Restaurante el Toloño, reserva hecha el día anterior.
Primero: CARPACCIO
DE BUEY
16,00 €
Muuuuy impresionante
Esto reza la carta. Sale frío de nevera, no tiene sabor. Eva
me indica que clave el cuchillo en su pieza y está dura, congelada. Hay que
explicarles a los camareros, muy amables, por cierto, pero que nunca habían
probado este plato, que la carne debería estar a temperatura ambiente. Sel
levan el plato para arreglar el desaguisado. Tardan un rato y vuelven con cara
de que se están quemando las manos. El plato está muy caliente y han conseguido
que con lo fino que es el corte de un carpacho se haya cocinado. Lo devolvemos
sin más explicaciones s y pedimos una ensalada.
De segundo unos chipirones con arroz blanco. Muy correctos, pero hasta ahí.
El famoso Toloño ha sido un quiero y no puedo. Además, no tenían la carta de vinos actualizada. Nos han dado aprobar 3 diferentes y hemos elegido uno que estaba francamente bueno .la experiencia la titularemos como "A Little big disastre".
Nos han regalado dos copas de vino extra y un chupito que
nos ha servido para llegar al bar de una chinita y ver el partido del Barça vs.
Madrid.
Una fiesta. Teníamos en la barra a un argentino del River
con su hijo y rodeado de asiáticos que emitían sonidos contenidos y nunca
supimos si le iban a los azulgranas o a los merengues.
Pantallota enorme y noostros en primera fila



















Vitoria para mi gusto le sobran las pinturas de las fachadas una aberración de mal gusto para una ciudad que se ve muy bonita.
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