24 abril día 7
Nos vamos a pasar el día a San Sebastián. Nublado y cierto
vientecillo que trae la humedad del cantábrico. Partimos en un coche los 4
sabiendo que hay parkings disuasorios a las afueras con servicio de bus al centro.
La suerte nos acompaña. Entrada al parking cerrada por obras, el GPS recalcula
y después de 3 km dándole la vuelta al estadio Reale Arena, nos mete por otra
entrada. Parking gratis y caminata larga y en subida hasta la parada de Bus.
Nos ha salido lo señorito y hemos cambiado el transporte público por un taxi,
lo que no sabíamos es que no paran cuando les levantas el brazo, hay que ir
hasta una parada, lo que nos ha supuesto mas caminata.
La Concha para arriba y la Concha para abajo. Me refiero a la playa y no a la acepción argentina. Pese a la baja temperatura, nunca faltan los endiosados que nos hacen sentir mal al resto de mortales y se bañan en lo que supongo son aguas gélidas.
Entre miradas a los edificios elegantes y con estilo en primera línea y el repaso a las bañistas, nos hemos recorrido los 2 km de playa. A la vuelta nos hemos ido fijando como bajaba la marea dejando una playa ya de por si muy ancha en anchísima.
Una cerveza en una terraza previa limpieza de las cagadas de gorriones que tenían las sillas nos ha permitido reponer fuerzas y encaminarnos hacia el barrio viejo donde predominan los bares de pinchos. Hay muchos y variados, tantos que hay quejas vecinales por el exceso de bares como reza este anuncio.
Las barras están repletas de tapas de diversa índole y para el gusto de todos.
Desde la ensaladilla con anchoa, pasando por el tartar, la
morcilla con salsa de piquillo, las gildas, carpacho de ternera madurada con
huevito frito minúsculo y así hasta la eternidad. En el bar de al lado se
repite la imagen de la barra llena de tapas pero diferentes a las del bar
anterior. El paraíso de gourmet tragón.

Durante el paseo de la concha nos hemos cruzado con Zamora,
jugador de la Real Sociedad de los años 80´s ( Jesús María Zamora Ansorena) y que fue campeon de liga dos años seguidos
Antonio: Hosti, mira, Zamora
Vicente: Joder sí se le parece
Antonio: Cómo que se le parece, es él. ¡ hey Zamora ¡
Zamora, levanta la cabeza, sonríe y nos dice Abur.
Lo curioso, es que Zamora tiene 70 años y no sé como Antonio
lo ha podido reconocer.
Ahora pasemos a las fotos de relleno
Dame algo niño, no seas malaje
San Sebas en su postura preferida





Hermosos edificios, que lugar tan apetecible para una visita, estupendo el clima y los pinchos sin lugar a duda.
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