martes, 29 de abril de 2025

 


29 abril día 12

Nos despedimos de Vicente y Antonio a la puerta del pisito, ellos retornan y nosotros seguimos en solitario a recorrer lo que resta que es bastante.

Balmaseda, casi en la frontera con Cantabria, pueblo chiquito pero bonito y que tuvo su importancia antaño, estuvo en el camino de la calzada romana Pisoraca -Flaviobriga, hoy en día Herrera del Pisuerga a Castro Urdiales. En la edad media fue paso obligado para las mercancías que desde Castilla iban hacia el Cantábrico y nombrar también a los indianos que al volver de América invertían sus dineros en la industria de la zona.

La villa se le nota el ritmo cansino de la vida de los pueblos, no hay prisa para nada.



La iglesia de San Juan, desacralizada y convertida en museo de la villa donde aprendemos de la historia. Curioso el púlpito multicolor de la ex iglesia. Subimos al campanario, pero las vistas se empañaban por la suciedad de los cristales con los que estaban cubiertos los balcones.



Seguimos viendo casonas y viejos palacios hasta que llegamos a la plaza del ayuntamiento y la iglesia catedral de San Severino. Tan impresionante por fuera como parca y espartana en adornos por dentro.




El vicio se ha apoderado de nosotros y el “beer time” del aperitivo se transformó en Vermut time.

En el barcito tienen vermut Yzaguirre y preguntan que si queremos chupito o normal. Lo pedimos normal con un hielito y una raja de naranja y la sorpresa viene al constatar que la medida normal vasca difiere de la nuestra.




Han sido mas de 200ml de vermut. Con 3 vasos y medio este tío se cepilla la botella.

Aunque la semana santa acabó hace ya unos días, los balcones del pueblo están presididos por fotos muy grandes relativas a dicha festividad. Frente a nuestro vermut teníamos una faz gigante de un cristo con corona de espinas y diente de plata




Leí que en el restaurante de Piscinas de Balmaseda se comía muy bien y que menús cojonudos. Creo que la pagina era un fake. Bastante ful el menú y por la cantidad de las raciones y el tipo de comensal parecía el bar de un polígono industrial. Comida vulgar a mas no poder.

El alojamiento de hoy parece la casa de un indiano, habitaciones enormes, baños kilométricos, camas con dosel y una escalera curva para subir al piso preciosas.





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