23 abril Hondarribia
Mandamos a Antonio de guía, siguiendo las indicaciones del
mapa numerado del casco antiguo medieval.
La ciudad está en un montículo alto, con muralla y baluartes, así como un par de puertas que dan acceso a la villa.
Nos hemos chupado casi 3 horas de trabajo de turista por calles adoquinadas llenas de caserones de piedra con escudos heráldicos, balcones de madera de colores y puertas de arcos ojivales.
Como no podía ser de otra manera hay una iglesia muy gótica con bonitas columnas. Aunque lo mejor son las dos pilas bautismales hechas con la concha de una almeja gigante de la especie tridacna, a la cual se le han añadido una mano sarmentosa que pareciera que tuvieran al cura emparedado, dejando solo libre la mano que bautizará al neonato.
Terminado el centro histórico, deambulamos por todo el paseo marítimo con cortas escalas para tomarnos unas fotos para el recuerdo.
Pensamos que si nos acercábamos sobre las 13 horas a los bares de pinchos tendríamos oportunidad de elegir donde comer. Posssssss no, algunos tenían cola de más de 20 personas a la espera de una mesa. Al final comimos pintxos en Casa Ignacio, nada sobresaliente en general aunque las croquetas de bacalao y la empanadilla de txangurro estaban exquisitas.
Curiosidad, un parking no vigilado dentro de una zona de videovigilancia. ¿ vigilado o no vigilado?














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