27 abril día 10 Bilbao
Comenzamos el día en el campo de futbol del Bilbao, el nuevo
San Mamés, sucesor del mítico campo que dejó de funcionar en 2013.
Frente a la entrada principal, otro mítico del futbol vasco y español, Iribar, portero del Atletí y de la selección.
La ría queda muy cerca y la paseamos bajo un cielo que ya se
ha despejado hasta el museo Guggenheim. Pues no, no hemos entrado. Nuestra
necesidad de arte la tenemos ya saturada con las iglesias cerradas.
Mucho corredor-a de footing por el ancho paseo de la ría, puentes de hierro, grúas como recuerdo del pasado industrial de esta ciudad que dejo de ser gris a partir de la década de los 90´s, cuando se fomenta la desaparición de las áreas industriales, siendo la inauguración del museo en el 97 la que marca el comienzo de esta ciudad como destino turístico.
Como no podía ser de otro modo, el siguiente punto es el palacio de Ibaigane, sede del club At. De Bilbao.
La ría sigue presidiendo nuestro recorrido hasta el casco viejo, calles peatonales llenas de tiendas de recuerdos inservibles y bares y restaurantes llenos a rebosar de parroquianos ávidos de txacoli.
Buscamos un restaurante donde podamos sentar nuestras reales
nalgas y probar un buen chuletón. Lo encontramos con un camarero de Chihuahua o
por lo menos eso decía el. A nuestro alrededor todas las mesas degustaban chuletones.
Hemos debido caer sin saberlo en templo vegetariano.
Eva lleva todo el viaje suspirando por una cuajada con miel y nueces y por fin hoy se cumplió su deseo.
A las 5 hemos terminado
nuestra jornada laboral, regresando al nido para una siesta reparadora,
pensando que el mañana será tan exigente como el hoy.

















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