22 abril Liérganes a Hondarribia.
Llovizna pertinaz durante la noche que se transforma en la
mañana en un solecito norteño para alumbrarnos la partida de Cantabria. Tenemos
incluido el desayuno el cual es abundante y variado, aunque a nosotros, parcos
de naturaleza, nos sobra todo menos el café, un pan tostado y mantequilla.
Tenemos dos horas por delante entre montañas y mucho verde
que te quiero verde. Varias retenciones nos amenizan el camino que transforman
las dos horas en un añadido de 40 minutos extras de conducción.
Hondarribia nos recibe con sol radiante y aunque la ubicación del pisito que nos da el GPS no es la correcta por un par de manzanas, llegamos sin problemas a nuestro apartamento. En esta ocasión, al contrario que el de Oviedo, está bien amueblado y muy nuevo, amplio, luminoso y agradable.
Paseamos hacia el puerto donde se encuentra la Hermandad de
Pescadores, un restaurante que a Eva le traía gratos y tristes recuerdos. En la
primera ocasión estuvo con su marido y años después, siguiendo su voluntad,
vino a tirar sus cenizas. En ambas ocasiones comió en este restaurante por lo que
al no haber 2 sin 3, hoy volvió y yo detrás.
Sopa de pescado para los dos de primero y luego nuestra elección divergió, ella se pidió cola de merluza, que por su tamaño bien pudiera ser de cetáceo y yo bacalao al pilpil.
colota de merluza
Mi bacalao era suave, sedoso y esponjoso y el pilpil muy
sutil sin que el ajo se llevara el protagonismo del plato.
Lo hemos regado con un Txacolí del país y lo hemos disfrutado bastante.
De casualidad pasamos por la puerta de la oficina de
información turística y ya nos hemos venido con el plan de mañana hecho y
diseñado.






DE LA COMIDA ME QUEDO CON LA COLA DE MERLUZA. POR CIERTO FALTA EN ESTE RECORRIDO UN MAPA PARA AQUELLOS QUE NO CONOCEMOS GRAN COSA DE CANTABRIA SABER POR DONDE ANDÁIS Y CUAL ES EL PLAN A FUTURO EN EL PAÍS VASCO.
ResponderEliminarEse restaurante parece exactamente los que nos gustan.
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